domingo, 28 de febrero de 2010
Apostasía
¿Dónde estabas
cuando pretendía estar dormida
mientras mi niña era penetrada?
¿Dónde estabas
-cuando sobre la mesa de la cocina
de la única persona que me ayudó
a no parir el hijo de mi padre-
me desangraba?
¿Dónde estabas
cuando creí que sus cuerpos me pertenecían
como me pertenecían sus almas?
¿Dónde estabas
cuando me los cobré con cinco balazos
o con una botella de alcohol y brasas?
¿Dónde estabas
cuando arrastraba mis pies descalzos
entre zapatos viejos
camino a la cámara?
¿Y dónde estabas
cuando firmé su sentencia de muerte
porque la ley me amparaba?
¿Dónde estabas
cuando el alud de piedra y barro,
el terremoto y el tsunami,
la inundación y la nevada?
¿Dónde estabas
cuando desapareció mi pueblo,
masacraron mi familia,
nos redujeron a nada?
¿Dónde estabas
cuando, en tu nombre,
me estrellé,
estallé,
condené,
negué,
expulsé,
denigré,
censuré,
maté,
torturé,
excomulgué?
¿Dónde estabas
cuando debías
detener mi mano o la suya?
¿Dónde estabas?
¿Y dónde estás ahora
cuando hallo más consuelo
en pensarte inexistente
que en la fe en un dios indiferente?
jueves, 28 de enero de 2010
Cosas que me pregunto...

o
ambigüedades ontológicas acerca de los niños por nacer
Esta semana ocurrió un hecho por demás desgraciado. El boxeador Rodrigo "la hiena" Barrios, en una aparente loca carrera, chocó a un automóvil que estaba parado frente a un semáforo en rojo, e inició una carambola que culminó con la muerte de una joven embarazada.
Es extraño... pero ser una joven embarazada le imprimió un dramatismo especial a la noticia. Como si la vida de la joven se viera especialmente enriquecida por el embarazo. Pero parece que en realidad no, ya que ante la pregunta de diferentes periodistas en distintos medios, varios abogados coincidieron en que la pena no se vería agravada por tal hecho, ya que "un niño por nacer no puede ser muerto". Por lo tanto, se trató -legalmente- de un único homicidio culposo.
Extraño... me siento confundida desde la primera vez que oí la opinión. Y confieso que primero pensé que se trataría de la posición personal de un abogado, y no de una cuestión de doctrina: ¿cómo es posible que, el mismo "niño por nacer", no pueda ser "matado" en un caso como este pero, si la mujer hubiese decidido interrumpir su embarazo, el aborto sí sería punible para ella y para quienes hubieran participado?. Pero parece que es así, nomás... al menos eso dijeron todos los abogados a los que escuché opinar sobre el tema.
Y yo me pregunto: ¿será que hay diferentes definiciones legales sobre "niño por nacer"?
¿Será que un niño por nacer no tiene vida de hecho -sino apenas como posibilidad- y por lo tanto no puede ser "matado", ya que no se le puede quitar a alguien lo que no tiene?
¿Será que no se puede alegar por su derecho a la vida, porque el derecho comienza cuando la vida se hace efectiva, esto es, a partir del nacimiento? ¿Será que ese es el momento en que, como persona con vida independiente, se hace acreedor de sus derechos?
Entonces, si esto es así, ¿será que el aborto, en todo caso, se trata de otro tipo de delito, que no tiene que ver con quitar una vida donde todavía no la hay con autonomía?
¿Qué es, entonces, lo que se pena cuando se pena un aborto? ¿Se pena a una mujer, cuya sexualidad se ha hecho evidente con el embarazo, y sólo asumiéndose como madre puede legitimarla?
¿Será por eso que estamos más inclinados a aceptar la interrupción de un embarazo cuando es fruto de una violación, sobre todo si se trata de una menor o una discapacitada mental? ¿Porque se trata del embarazo de una mujer que no ha sido sujeto de su génito-sexualidad, sino objeto de la genitalidad de otro, y se acepta que se pueda borrar esa marca?
¿Borrarla como qué? ¿Como que acá nada ocurrió? ¿Silenciar lo que ha acontecido en su cuerpo? ¿O silenciar lo que el hombre es capaz de hacer en el cuerpo de la mujer, porque es tan difícil de asumir la violencia genital y sexual masculina sobre el cuerpo femenino, como la genitalidad femenina?
¿Por eso, si una mujer casada denuncia que su embarazo es fruto de una violación perpretada por su marido, se volverá a su casa doblemente humillada?
Si esta joven no hubiese estado embarazada, ¿igual seguiríamos hablando de ella? ¿O sólo nos condoleríamos de la mala suerte del campeón caído?
Y si esta joven hubiese sobrevivido, y no así su embarazo. ¿Qué diríamos? ¿Que perdió a su niño? ¿Dónde lo perdió? ¿Cómo es que "se pierde a un niño"? Suena a descuido. O, en el mejor de los casos, a fatalidad.
¿Y cuál habría sido la carátula de la causa? ¿Lesiones? Y si la vida de la mujer no hubiese estado nunca en peligro, apenas si hubiese perdido su embarazo, ¿podría alegarse que se trató de lesiones graves?
En fin... parece que un niño por nacer no es un niño. Salvo que la mujer que lo lleva en su vientre decida, ella misma, dejar de portarlo. Y entonces sí, toda la fuerza de la ley sobre ella. Y sobre sus cómplices.
miércoles, 20 de enero de 2010
domingo, 22 de noviembre de 2009
miércoles, 28 de octubre de 2009
martes, 20 de octubre de 2009
Quizás sea inevitable que caiga

Quizás sea inevitable que caiga.
Todos,
Todos,
en algún momento,
caemos.
Es parte de la vida,
y sin embargo,
creo que por un giro de la suerte
o por un loco acaso
caemos.
Es parte de la vida,
y sin embargo,
creo que por un giro de la suerte
o por un loco acaso
en medio de la caída pueda tener
un instante de libertad...
un instante de libertad...
Es, quizás, inevitable que caiga.
Pero si me es dado un único deseo
Pero si me es dado un único deseo
sólo pido tener la fuerza suficiente
para inclinarme un poco,
acomodar mi cuerpo,
y caer a tu lado.
Aunque ya no pueda detenerme.
para inclinarme un poco,
acomodar mi cuerpo,
y caer a tu lado.
Aunque ya no pueda detenerme.
Quizás sea inevitable que caiga.
Y quizás me toque un abismo
fuera de todo espacio y tiempo.
Pero si pudiera elegir,
si tuviese ese segundo de libertad
me juego todo mi destino:
Te elijo.
Quiero caer contigo.
Y quizás me toque un abismo
fuera de todo espacio y tiempo.
Pero si pudiera elegir,
si tuviese ese segundo de libertad
me juego todo mi destino:
Te elijo.
Quiero caer contigo.
jueves, 6 de agosto de 2009
Es

Es un día soleado,
es el aliento mismo del viento.
Es quien desata mi mente,
con quien cobro vuelo.
Por él se agita mi alma,
baja a mí en él el cielo.
Es quien enciende mi piel,
quien conquista mi deseo.
Son suyas todas las voces,
el mismo fragor del trueno.
Suyo cada rayo de luz.
Es canela e incienso.
En él me he vuelto yo misma ,
reconozco mis palabras,
reencuentro mis sueños.
Todo de ternura tibia
arrulla mi sueño.
Suyas la fortaleza de la montaña,
la contundencia del hielo.
El calor mismo de las llamas
que me consumen.
Mi camino.
Mi regreso.
es el aliento mismo del viento.
Es quien desata mi mente,
con quien cobro vuelo.
Por él se agita mi alma,
baja a mí en él el cielo.
Es quien enciende mi piel,
quien conquista mi deseo.
Son suyas todas las voces,
el mismo fragor del trueno.
Suyo cada rayo de luz.
Es canela e incienso.
En él me he vuelto yo misma ,
reconozco mis palabras,
reencuentro mis sueños.
Todo de ternura tibia
arrulla mi sueño.
Suyas la fortaleza de la montaña,
la contundencia del hielo.
El calor mismo de las llamas
que me consumen.
Mi camino.
Mi regreso.
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